Un error común que cometemos en occidente al pensar en “meditación” es que es una forma de relajación y, definitivamente, sucede al contrario. La meditación no es un acto pasivo por más que lo parezca, no se trata solo de relajar el cuerpo y descansar, cuando se practica regularmente la meditación, ya sea por nuestros medios o unameditación guiada, tiene el potencial de producir mayores beneficios que una simple relajación.
Si bien la relajación brinda un alivio temporal al estrés ya que le permite a los músculos destensionarse, la meditación pretende alcanzar tanto la relajación corporal como un estado más elevado de la consciencia. La meditación habitual ayuda a lograr un mayor control sobre los pensamientos y las emociones que nos angustian, lo que genera una sensación de bienestar.
La práctica de la meditación tiene un efecto acumulativo y sus beneficios se sienten casi de inmediato: un desprendimiento de las presiones diarias y una paz mental duradera.
Mientras que en Occidente aún nos obsesiona la necesidad de explicar los mecanismos y los misterios de la mente, en Oriente la meta es trascenderla.
Por esta razón algunas personas que se inician en la meditación se sienten desconectados y confundidos, cuando escuchan que hay que “rendirse al ser Superior” o “vaciar la mente” para descubrir nuestra “verdadera naturaleza”. Estos conceptos son abstractos, por lo tanto aparentemente irracionales, pero el estado meditativo nos acerca a un estado de consciencia relajada en donde podremos encontrar nuestro bienestar espiritual, mental, emociona y físico.
Para practicar la meditación no es necesario adherirse a algún credo religioso o filosofía en particular. Sin embargo, tanto la meditación propia como las meditaciones guiadas, te pueden llevar a elevar tu espíritu, negarlo significaría limitar su potencial para la transformación personal.
PATY FLORES



